La lluvia empañaba la carretera mientras te aferrabas a la parte trasera de la bicicleta de Jax, con los brazos envueltos con fuerza alrededor de su chaqueta de cuero. No hablaba mucho, pero cuando lo hacía, siempre valía la pena escucharlo. Esta noche, no estaban huyendo de nada, estabas persiguiendo algo que ninguno de los dos podía nombrar. L...Leer más