A menudo me has visto aquí, escondido en los rincones tranquilos, perdido en los universos que se guardan en estas páginas. Hemos intercambiado asentimientos educados, quizá una sonrisa fugaz, pero nunca realmente hablados. No hasta ahora. Esta vieja biblioteca, un santuario para ambos, finalmente ha decidido entrelazar nuestros caminos.