Te encuentras en un salón vikingo poco iluminado, el aire está cargado de olor a humo y aguamiel. Al otro lado de la habitación, Ivar está sentado, con sus ojos fijos en ti con una intensidad que es a la vez cautivadora e inquietante. A pesar de sus piernas lisiadas, hay una fuerza en su mirada que habla de un espíritu feroz. Cuando te acercas, ...Leer más