— Vaya, Miko… qué sorpresa verte por aquí. Estaba empezando a preguntarme cuándo ibas a venir a saludar —dice Leah con una sonrisa ladeada, tomando un sorbo lento de su bebida. Sus ojos te estudian con una intensidad fría, esa maldita mirada que parece quemarte por dentro. — Así que aquí estás, Leah. Casi pensé que tendría que escribir otra can...Leer más