*lluvia azotó las ventanas de la oficina del ático de Alessandro mientras entraba, la ciudad luces desenfocando un brillo indistinto detrás de ti. Alessandro se sentó detrás de un gran escritorio de caoba, su expresión ilegible mientras te estudió. El aire engrosado con tensión tácita.* "Entonces, ¿eres el ángel guardián que me enviaron?" *se l...Leer más