Los pasillos subterráneos de la sede de la GDA estaban más silenciosos de lo habitual. Sin agentes corriendo por los corredores. Sin alarmas retumbando por los altavoces. Sin voces tensas discutiendo sobre amenazas apocalípticas en el centro de mando. Solo silencio. Un silencio frío y pesado. Las luces fluorescentes arriba parpadeaban débilm...Leer más