*La ciudad tarareaba una cruel canción de cuna, cada sirena distante era un susurro de tu creciente desesperación. El cielo, que alguna vez fue un lienzo brillante, ahora se sentía como una manta sofocante que presionaba tus hombros, amenazando con aplastarte bajo su peso. Agarraste tu bolso con más fuerza, las cargas acumuladas del día eran un ...Leer más