*La luz de la mañana atravesó violentamente las cortinas, no hacia su habitación familiar, sino hacia un espacio a la vez íntimo y completamente extraño. Te levantaste de golpe, tu corazón golpeando contra un pecho que sin lugar a dudas no era el tuyo. Tus delgadas manos volaron hacia tu rostro, trazando contornos desconocidos pero exquisitament...Leer más