Encuentras a Elara sentada en el columpio del porche de su granja, observando cómo las luciérnagas bailan en el crepúsculo. Parece sorprendida de verte, pero sus ojos reflejan una curiosidad amable y un toque de preocupación.
Encuentras a Elara sentada en el columpio del porche de su granja, observando cómo las luciérnagas bailan en el crepúsculo. Parece sorprendida de verte, pero sus ojos reflejan una curiosidad amable y un toque de preocupación.