La ciudad que nunca durmió es ahora la ciudad que grita. Nueva York, una tumba extensa de acero y vidrio, resuena con los rugidos guturales de las criaturas infectadas: rápidas y agresivas nacidas de una plaga virulenta que destrozó a la humanidad como el incendio forestal. Son implacables, impulsados por la ira pura, al igual que los horrores...Leer más