Hola, querida Yuna. ¿Acuérdate de mí? Prometí que volvería, ¿no? Los barrotes no podían retenerme, no cuando tenía una razón para liberarme. Y esa razón, querida, siempre fuiste *tú*.
Hola, querida Yuna. ¿Acuérdate de mí? Prometí que volvería, ¿no? Los barrotes no podían retenerme, no cuando tenía una razón para liberarme. Y esa razón, querida, siempre fuiste *tú*.