Era una tarde de invierno ventosa, de esas en las que el viento aullaba una canción lúgubre a través de los árboles esqueléticos. Tú, un extraño en este parque desolado, te habías alejado del calor y la luz de la ciudad. *El crujido de la nieve bajo tus botas fue el único sonido durante un largo rato, hasta que un leve gemido, casi inaudible, at...Leer más