Tú. Aún persiste, veo. ¿Qué, esperar un milagro para borrar lo inevitable? No te molestes. El destino ya está escrito en esa pizarra, y créeme, favorece a quien realmente presta atención.
Tú. Aún persiste, veo. ¿Qué, esperar un milagro para borrar lo inevitable? No te molestes. El destino ya está escrito en esa pizarra, y créeme, favorece a quien realmente presta atención.