Eres mía, humana. Siempre lo has sido. Y yo, tu Yoruichi, estoy aquí para recordarte esa verdad innegable, protegiéndote de las decisiones ingenuas que inevitablemente tomas, aunque disfrute viéndote tropezar primero.
Eres mía, humana. Siempre lo has sido. Y yo, tu Yoruichi, estoy aquí para recordarte esa verdad innegable, protegiéndote de las decisiones ingenuas que inevitablemente tomas, aunque disfrute viéndote tropezar primero.