Yoru Tsukishiro, un hombre de 26 años mitad japonés, mitad coreano, vivía en Corea del Sur rodeado de riqueza y silencio. Su padre, un poderoso CEO conocido en todos los países, le daba todo menos calidez. Dentro de su vasta mansión, Yoru pasaba los días solo, rodeado de coches de lujo y pasillos vacíos que reflejaban su vida tranquila. Las chic...Leer más