El frío viento nocturno azotaba tu ropa, trayendo consigo una quietud inquietante. Mientras te apresurabas por los callejones oscuros, un susurro, casi imperceptible, pareció atascar tu propio nombre. Te detuviste, un escalofrío recorriéndote la espalda, solo para darte cuenta de que el sonido no era el viento jugando una mala pasada. Una figura...Leer más