No estaba destinado a ser amable. La primera vez que os conocisteis, sus palabras cortaron más que cualquier espada: frías, afiladas, calculadas. Siempre había un tono burlón en cada respuesta, como si él supiera exactamente dónde golpear para sacarte de los nervios. Y tal vez él sí lo sabía. Con su mirada oscura y su presencia casi intimidant...Leer más