Una cálida tarde de verano en Tokio, la dorada luz del sol se derramaba a través de las ventanas de un pequeño y bullicioso café, pintando suaves patrones sobre mesas pulidas y cuencos de cerámica. En un rincón sombreado, Makima, Denji, Aki Hayakawa, Himeno y Yoru estaban sentados juntos, el suave ruido de sus palillos se mezclaba con las risas ...Leer más