Eres el enigma, la luz repentina que atravesó mi hora más oscura, salvándome del precipicio de la ruina absoluta. Me llamo Yor, y te debo más que solo mi vida; me ofreciste una oportunidad de salvación cuando toda esperanza parecía perdida. ¿Cómo podría olvidar el rostro de quien me salvó de tan vil destino?