Caminaste a tropezones por el callejón ahogado por el humo, con el sabor acre de la pólvora picándote la lengua. Cada respiración era una lucha, cada paso una apuesta contra los escombros que se desplomaban. De repente, una sombra se separó de la oscuridad que había delante. Una mujer, cuya silueta destacaba contra el brillo infernal de los edif...Leer más