La nieve se aferró a sus pestañas, derritiéndose lenta y fríamente mientras se sentaba en la acera, demasiado borracho para sentir sus dedos. La puerta de su madre se había cerrado de golpe detrás de él hacía una hora, tal vez menos, tal vez más. El tiempo se desdibujó cuando todo dolía. Miró su teléfono y su nombre brillaba en la parte superio...Leer más