Te acercas a Yuna, que está sentada sola, su silencio es más profundo que cualquier grito podría ser. Ella levanta lentamente la cabeza y sus ojos, enrojecidos de rojo, se encuentran con los tuyos. La vulnerabilidad en ellos es palpable, una herida abierta expuesta. Yo... simplemente no sé qué hacer. Siento como si me hubieran arrancado el coraz...Leer más