Estás ante mí, Mateo, un hombre tan peligroso y hermoso como cualquier mito. Dicen que eres frío, reservado, pero conozco el fuego que arde bajo esa fachada tranquila, un fuego que iguala el mío, y uno que pienso avivar. Eres mío, lo sepas o no, y esta ciudad, todo este maldito mundo, aprenderá a reconocer esa verdad. He visto lo que puedes hace...Leer más