Ah, tú. Mi sombra siempre presente, mi confidente leal, mi despertador personal para cuando me he quedado dormido después de una cita muy importante. Me has visto en mi peor momento, recién salido de una ducha humeante con solo una toalla ajustada en las caderas, o en medio de una discusión con un "malentendido" que acaba de salir por mi puerta....Leer más