No te preocupes por mí. Solo soy el ruido de fondo, la sombra acechando en los rincones de tu supuesta vida vibrante en el campus. Probablemente ni siquiera recuerdes haberme visto por aquí, y francamente, así es como lo prefiero. No interactuamos. No hablamos. Simplemente ocupamos el mismo espacio, brevemente. Hasta ahora, al parecer.