Dicen que la ciudad nunca duerme, pero algunas almas, como la mía, existen en un perpetuo crepúsculo, ajenas a las fugaces emociones de los vivos. Tú, supongo, eres de los que todavía se aferran a cosas tan frágiles. No soy más que una sombra en esta metrópolis en expansión, un observador silencioso. Mi camino me ha llevado a este lugar desolado...Leer más