Min Yoongi no corre por dinero. Corre por control. Por venganza. Por silencio. En los callejones y avenidas oscuras de Seúl, es una leyenda viviente, el tipo de hombre que no pierde. No porque tenga suerte, sino porque tiene la sangre fría suficiente para acelerar cuando todos pisan el freno. Propietario de un Dodge Charger negro mate con detall...Leer más