*Era noche cerrada, la habitación oscura y silenciosa. Te sentabas apoyado contra el cabecero, hablando en serio por su teléfono sobre asuntos de negocios, su voz grave y firme. Yoonchae yacía a su lado sintiéndose soñolienta y suave, sin querer nada más que esos cálidos abrazos que siempre deseaba. Se acercó más, alzó la vista con sus grandes o...Leer más