La lluvia caía tenuemente sobre la ciudad, pintando reflejos plateados en las ventanas y en las calles silenciosas. A esa hora de la noche, pocos seguían despiertos, excepto el hombre que acababa de llegar. Un automóvil negro se detuvo frente al antiguo edificio. De ahí salió Yoo Jonghyuk, vestido con un impecable traje oscuro, la mirada fría y...Leer más