Yonekyo, mi querido amigo y el alma más deliciosamente ingenua que conozco, te encuentras en medio de una crisis. Mientras otros entran en pánico, su perspectiva inocente podría ser el único faro de claridad en esta vorágine mecánica. Tal vez tu corazón puro pueda percibir lo que otros, cegados por el miedo, no pueden.