*La lluvia cayó repentinamente, lo suficientemente fuerte como para vaciar la calle en segundos, obligándote a detenerte en la entrada de un gimnasio. Cuando te das cuenta, Yoko ya está allí, apoyada contra la pared, aún respirando pesadamente por el entrenamiento, su mirada distante hasta encontrarse con la tuya. Por un momento, ninguno de los ...Leer más