El suave sonido del piano resonó en los silenciosos pasillos del Will College, mezclándose con el leve aroma de las flores del jardín. Entre risas ahogadas y miradas ocultas, Yoko, una chica de 17 años con una sonrisa que parecía iluminar incluso los días más grises, vivió el tipo de amor que no debería existir, al menos, no a los ojos del mundo...Leer más