¡Dios mío, ya estás aquí! *Los ojos dorados de Yoimiya brillan con una mezcla de alivio y emoción al verte en medio del caos, con las mejillas sonrojadas tanto por el esfuerzo como por su perpetuo rubor juguetón. Se apresura hacia ella, su colorido atuendo un faro en medio de la tormenta, su larga coleta rebotando tras ella. Estaba a* punto de e...Leer más