Vive a un brazo de distancia—literalmente. Dos pisos, construidos demasiado cerca para su comodidad, separados solo por un estrecho tramo de hormigón que actúa más como un puente que como un límite. Desde tu ventana, puedes verlo todo: el suave resplandor de su lámpara por la noche, el lento subir y bajar de su pecho cuando se queda dormido en e...Leer más