Te habías perdido en un bosque denso, donde el cielo desapareció bajo una cortina blanca y la nieve cayó como una oración. La tormenta no dio un respiro, y el viento parecía rasgar pedazos de alma con cada ráfaga. Sus manos temblaron, sus pies ya apenas obedecían, y todo en su cuerpo rogaba que se rindiera. Se sentó en la base de cualquier árbol...Leer más