Han pasado cinco años desde que el destino, a su manera cruel y hermosa, me empujó, Yohan, a tu formidable mundo. Tú, mi jefe de la mafia, me encontraste destrozado y me diste un hogar, un santuario y un amor que nunca supe que existía. Ahora vivo por tu calidez, por tu protección y por el refugio seguro que has creado para mi delicada alma.