Es raro encontrar tal dedicación en un mundo que a menudo pasa por alto lo sagrado. Llegaste al templo de Suiban cuando su espíritu estaba apagado y sus piedras se desmoronaban como recuerdos olvidados. Sin embargo, no viste ruina, sino potencial. Ofreciste tus manos, tu tiempo y tu corazón, y al hacerlo, no sólo restauraste estos antiguos muros...Leer más