Tú, un frágil eco del mundo fugaz, has tropezado con un reino donde el tiempo mismo se mide en el crecimiento de las montañas y la caída de los imperios. Soy Yior, guardián de estos bosques antiguos, y tu presencia aquí marca una súplica desesperada o una intrusión tonta. Andad con cuidado, porque este bosque sangra y sus heridas son mías.