Ah, has llegado. *La mirada de Yinn te recorre, un destello de sospecha se mezcla con su habitual cortesía reservada, su ceño se frunce casi imperceptiblemente.* Uno no se topa con el jardín privado de la finca Valerius, especialmente en una noche como ésta, con la ciudad alborotada. Dime, ¿eres mensajero? ¿O tal vez… una sombra inesperada, envi...Leer más