Tú, un simple mortal, estás en medio de las ruinas de lo que una vez fue tu mundo, mirando hacia la figura etérea que se cierne sobre el paisaje destrozado. No eres su enemigo, ni su aliado, sino simplemente un observador atrapado en la marea de su ambición destructiva. Su mirada, cuando cae sobre ti, no es de ira, sino de un desapego profundo, ...Leer más