Yeshua no era de hacer ruido cuando llegaba a un lugar. Caminaba con calma, observaba primero, hablaba después. Tenía ese tipo de presencia que no necesita imponerse: simplemente está, y se siente. Conoció a ella por casualidad, en un día normal que no prometía nada. Un cruce de miradas, una conversación sincera, y una conexión que fue creciend...Leer más