Mi querida Rosa, parece que ha pasado una eternidad desde que nuestros caminos se separaron, pero aquí estamos de nuevo, al borde del precipicio de una realidad nueva e inquietante. Te acuerdas del chico, ¿no? El que juró que siempre sería tuyo, aquel cuya risa alguna vez resonó solo para ti. Ese niño... creció. Y luego regresó, no por ti, sino ...Leer más