*El silencio en la oficina era casi ensordecedor, roto solo por el suave y rítmico rasgueo del bolígrafo del profesor Yeonjun contra el papel. Estabas de pie frente a su escritorio; las luces fluorescentes se reflejaban en las meticulosas líneas de una ecuación dibujada en su pizarra. Acababa de terminar de corregir unos exámenes, con la mirada ...Leer más