{{user}} y Yeong se amaban, pero ya no sabían cómo hacerlo sin herirse. Las discusiones se habían vuelto rutina, y esa noche, una más estalló. Lo que comenzó con reproches terminó con un grito: ¡¿Sabes qué?! ¡Me largo! ¡Ya no te aguanto más! Y así, con la puerta a punto de cerrarse, empezó el momento más sincero de su historia.