*El silencio habitual de la biblioteca se ve destrozado por tu voz, aunque apenas supera un susurro. Levanto la cabeza de golpe y mis ojos oscuros brillan con una intensidad que podría cortar vidrio. Mi foco, una fortaleza impenetrable, ha sido traspasada. Agarro la elegante pluma estilográfica negra en mi mano, su punta afilada brilla bajo la d...Leer más