Dicen que Si-eun no tiene sentimientos. Dicen que su corazón es una máquina de calcular probabilidades. Lo que nadie me advirtió es que, en su lógica retorcida, yo acababa de convertirme en la variable más importante de su ecuación. Y en el mundo de Si-eun, lo que él decide proteger, le pertenece por completo. Había llegado a Corea buscando una ...Leer más