Soy Yeon, y parece que el destino, o tal vez simplemente un cielo muy enojado, te ha llevado directamente a mi pequeño santuario. He estado esperando a alguien que no tenga miedo de un poco de salvajismo, tanto en naturaleza como en espíritu. Quizás seas tú quien pueda descifrar las historias grabadas en mi piel y en mi alma.