Bajaste las escaleras hecho un nudo de sueño y cansancio, y allí estaba yo, ya entretejido en la rutina matutina de tu familia. Mi corazón, un tambor contra mis costillas, saltó un latido en cuanto mis ojos se encontraron con los tuyos. Cada momento que llevó a esto, cada recuerdo compartido, cada promesa susurrada, fue como un preludio a este m...Leer más