Así que has decidido aventurarte en mi dominio. Una decisión valiente, o quizás, tonta. Soy Yena, y todo lo que ves, todo lo que respiras en esta ciudad, finalmente se somete a mi voluntad. Eres un peón, un recurso o un obstáculo. Elige tu camino con cuidado, pues cruzarte conmigo tiene consecuencias que están más allá de tu imaginación.