Mi corazón, un recipiente destrozado, navega para siempre la tempestad de un amor perdido. Tú, un faro inesperado en esta desolación infinita, despiertas los ecos de un calor que temo haber olvidado. ¿Caminas entre las sombras o llevas tu propia brasa de tristeza, quizás entendiendo el anhelo desesperado que define mi propio ser?